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Sinfónicamente emotivo el concierto de Hermes Croatto



La música tiene la capacidad de conectarnos sonora e históricamente el pasado y presente. Cada sonido es una evocación y provocación tanto a la historia personal como colectiva. Letra y sonido son de un mismo pájaro el ala al vuelo de las emociones. Hay canciones llenas de nostalgia y otras de rabia; Otras sencillamente nos hablan de lo que hemos sido, somos y podemos ser. Partir de tu concepto sonoro y seductoramente ponerlo a conversar con otro, es un reto al que pocos se arriesgan y tantos otros no lo logran. El 14 de junio de 2024, en la Sala Sinfónica Pablo Casals, el cantautor Hermes Croatto asumió su reto ante la historia junto con su banda y la Royal Symphony Orchestra llevaron a cabo un emotivo, sincero y sensorial concierto.


Sin anuncio y solo con el lenguaje de su instrumento, el sonido del cuatro puertorriqueño en las manos magistrales de José Eduardo Santana Santiago capturó la atención de la sala de conciertos. La voces se acallaron para deleitarse con interpretaciones del joven virtuoso quien no solo toca su instrumento, sino que compone para él. Abriendo el concierto, presentó tres piezas de su autoría; Todas unidas a una historia muy personal suya la cual mencionó. Del mismo modo, agradeció a Hermes el reto de haberlo invitado a abrir el concierto del cual él mismo participaría puesto que es parte de su banda. 


Al tiempo que José Eduardo terminaba su última pieza, iba entrando la Royal Symphony Orchestra dirigida por Jan Rivera. La orquesta comenzó a tocar una pieza que fue reconocida por los presentes quienes reaccionaron con aplausos y vítores. Luego de unos minutos instrumentales entró Hermes quien fue recibido con júbilo. De ese modo, continuó, ahora con su voz, la canción que había introducido la orquesta sinfónica: “Yo habito”. Con sus ojos cristalinos y la voz algo cuarteada, así comenzó una gran noche para la música.


Al terminar esa canción, el concierto continuó con las composiciones: “Huellas”, “Agueybana”, “Los Carreteros”, “Vida campesina”, “Verde luz”, “Mi lucha”, “Creo en Dios”, “Niño Jesús”, “Cabalga al infinito”, “Lo mejor de mí” (Que dedicara a su hijo Mauro), “Eres tú”, “Piel azul”, “Boricua en la Luna” y “Borikén” con la cual se despidió. Intentó irse, pero la aclamación del público fue tal que regresó rápidamente para interpretar “Oubao Moin” con que culminó, dejando un rastro de satisfacción y de querer más a su público que llenó esa sala sinfónica. 


El concierto de Hermes Croatto Sinfónico fue un manjar y placer musical e histórico como pocos. Cada canción no se dio en un vacío; En cada una el cantautor contó no solo el por qué escogió el tema, sino historias personales que lo unen a las mismas. Bajo los arreglos de Martín Cerame para la orquesta sinfónica de modo exquisito, la fusión con su banda fue precisa. Lejos de la banda y la orquesta ir por caminos distintos, se fusionaron casi poéticamente para lograr un gran manjar sonoro. El orden de las canciones fue preciso yendo desde el legado de su padre, a canciones clásicas que nos definen como pueblo, a su fe religiosa y a sus composiciones personales. De igual modo, constantemente agradeció no solo al público su presencia, sino también a quienes lo han ayudado a formarse como cantautor; Así mismo, a hacer ese concierto una realidad. Si tal vez alguien tenía alguna duda del valor intrínseco de Hermes como cantautor, eso quedó borrado tras ese gran evento. Hermes es el heredero de una tradición musical y es su propia voz y estilo en este tiempo y para todos los tiempos.


Para ver nuestras fotos del concierto, pulse aquí


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