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La noche en que El Yagrumo volvió a sonar


Hay lugares que simplemente se aman porque conectamos en un sentido profundo con ellos. Lugares en los cuales, sin buscar, nos encontramos y siempre regresamos con una sonrisa a flor de piel. Nos une a estos el espacio en sí mismo, las personas, el ambiente, y eso esencial que solo cabe en los sentidos. Los campos de Puerto Rico están llenos de esos rincones en donde simplemente habita la magia. Uno de esos muy particular y que ha sido cuna de grandes veladas lo es el Café Museo El Yagrumo en Corozal; Un lugar en el cual el calor de pueblo de la gente que va y su dueño, la cocina criolla, la historia en la memorabilia de la industria cafetalera y el canto del río se juntan para hacer de ese espacio uno infinito, hermoso y especial. Con el paso del huracán María, el local quedó bastante maltratado. A través de los años, poco a poco se ha ido acondicionando, pero un grupo de amigos corozaleños decidió unirse para hacer una aportación para culminar su restauración y que muy pronto vuelva a comenzar a dar servicio. El lunes 24 de octubre de 2022 El Yagrumo volvió a sonar en un “house concert” hermoso con uno de los hijos más queridos de ese pueblo y que precisamente comenzó su carrera ahí: Melvin Padilla. Fue una noche sublime y les queremos compartir lo vivido.


El Café Museo El Yagrumo es uno de esos lugares que se ha ganado el cariño de las personas por muchos años y muchas razones incluyendo cantantes importantes de nuestra historia que han cantado ahí como Tony Croatto y El Topo. Cuando la gente sabe que hay algo ahí llegan aún sabiendo que aún no ha vuelto a reabrir sus puertas. Llegar ahí el lunes y encontrar el lugar lleno de personas diversas, pero unidas por un mismo fin, fue gratificante. Además, encontrar a muchos músicos que llegaron en solidaridad. En una esquina, un cocinero preparaba un sancocho entre historias que contaba y exhibiendo una cálida y sincera sonrisa. Chegüi, el dueño estaba feliz de un lado hacia otro llevando a las personas a conocer la historia de las cosas que tiene en el lugar y constantemente diciendo: “Ésta es tu casa”. La verdad es que así se sentía.


En cierto momento, la guitarra sonó y las personas entraron a El Yagrumo tomando su espacio. Con muchas emociones en él, Mel Padilla tomó la canción llevando en su voz una lágrima y una sonrisa. Esa noche, en su dos “sets”, su repertorio fue desde canciones a Puerto Rico, Sabina, Pablo Milanés, entre otros en un juego bien logrado de texturas musicales. Un momento muy emotivo fue cuando interpretó una canción que le escribió al Yagrumo hace más de 5 años y que nunca había cantado en vivo. Además, cantó esas canciones suyas que la gente ha aceptado con mucho placer y gusto y que las cantan. En la guitarra se unieron en sendas canciones Paco Pepe, Joe y Omar Rodríguez. En la percusión estuvo Abraham Sánchez. Además, improvisó poesía el poeta Angel Matos. Al final el dúo Karma Acústico compuesto por Cynthia y Joe, interpretaron varias canciones con esa pasión tan distintiva de ellos cerrando una noche memorable


Mel Padilla es uno de esos cantautores que uno nunca se cansa de escuchar cantar y tampoco de sorprendernos con su repertorio que cada noche es único y hasta se siente diferente. Esa noche en El Yagrumo fue muy especial. Hubo anécdotas de cómo todo comenzó para él ahí y su primera presentación; Algunas otras memorias también salieron a la luz sobre algunas otras canciones. En el público había silencio solo roto cuando cantaban a coro con el cantautor o lo aplaudían. En Mel una pasión, un sentimiento en su voz y mirada, una intimidad consigo mismo y con nosotros. En cada rostro de cada persona, disfrute. En Chegüi, el dueño, sus ojos húmedos y sonrisa lo decían todo.


Ese lunes en El Yagrumo se recordó lo que alguna vez fue y se preparó todo para lo que pronto será a partir de algún momento de noviembre. Se sintió que, a pesar del tiempo, la magia del Yagrumo y lo que lo ha hecho ser un sitio amado por muchos, sigue intacta. Es que un lugar es más que un espacio: Es su entorno; Las pequeñas cosas; La visión de quién lo dirige; Y la gente a fin que llega, lo hace suyo y enriquece. Donde el arte, la historia, la buena gastronomía, el paisaje, la gente buena y la música están, ahí es y siempre será. Hay historias que se recuerdan y nos hacen suspirar, pero hay muchas más por ser vividas, sentidas, tatuadas al espíritu y El Yagrumo siempre será ese lugar especial para ello.


Para ver nuestro álbum de fotos del evento pulse aquí

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