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Cuenta y canta la batería de Henry Cole en el Centro de Bellas Artes

A través de los años, la mayoría de los grandes artistas que han llevado a cabo conciertos multitudinarios han sido cantantes. Sin embargo, de un tiempo para acá hemos visto instrumentistas tomar protagonismo en la escena musical. Fuera de orquestas sinfónicas u orfeones, los músicos de instrumentos no eran reconocidos ni mucho menos considerados para llevar a cabo conciertos en salas grandes. Afortunadamente, eso ha cambiado para bien. El viernes, 13 de mayo de 2022 en la Sala René Marqués del Centro de Bellas Artes de Santurce, el joven baterista de gran trayectoria musical Henry Cole llevó a cabo un emotivo e intenso concierto llamado “Henry Cole y Villa Locura: Buscando la vida”.


Cerca de las 9:00 p.m., la sala de conciertos se apagó al tiempo que el telón subía, dejando al descubierto una pantalla blanca. Pocos segundos después, se comenzó a proyectar un casual, emotivo y personal documental sobre la vida, formación y creatividad del baterista añasqueño narrado por él mismo. En dicho cortometraje, dirigido por Melvin Audaz, Cole nos llevó desde su apartamento en NY hasta el barrio Villa Locura de Añasco, donde nació y se crió, contando anécdotas de su vida hasta cómo compone, cuáles son sus influencias, etc. Al concluir el mismo, subió la pantalla y alumbradas por un color azul, un cuarteto de cuerdas compuesto por Paola Vázquez (violín), Carolina Pons (violín), Lourdes Negrón (viola) y Gisela Rosa (cello), interpretó de modo profundo e intenso las piezas musicales “Azul turquesa” y “Dime dónde estás”; piezas que fueron premiadas por aplausos y ovaciones del público.


Mientras la excelente banda compuesta por Jahaziel García (trompeta), Víctor Maldonado (saxofón barítono), Kalani Trinidad (flauta), Giovanni De La Rosa (guitarra), Javi Pérez (guitarra), Luis Rodríguez (bajo), Emanuel Rivera (gámbaro), Beto Torrens (barril), Bryant Huffman (chékere) y Becky Zambrana (Flugel horn); así como las exquisitas coristas Antoinnette Rodríguez, Melissa Orsini, Dayanira Arzuaga y Laura Cristina Millán tomaron sus respectivos lugares; Henry apareció visiblemente emocionado por el concierto, el documental y el recibimiento de la gente. Así conversó un poco sobre el documental, agradeció a varias personas claves y presentó al cuarteto de cuerdas que abrió el evento.


Después de esta presentación, Henry caminó hacia la batería. Luego de mirar a sus músicos, comenzaron a interpretar las piezas “Dime dónde estás”, “Shinnobi” y “De frente”, que contó con la participación del rapero Negro González. Con esa vibra en tarima, el concierto continuó con “Y en sueños te persigo”. Exquisitas piezas acompañadas por solos de instrumentos y la combinación de sonidos de la banda.


Al finalizar esta última, el baterista salió e hicieron entrada al escenario el músico de plena Charlie Pizarro y el cantante de ese mismo género Alex López, quienes hablaron un poco del género en su vertiente mayagüezana y de cómo Henry lo fusiona en su música. De ese modo, invitaron a unirse en tarima a los pleneros Emanuel Santana (punteador), José “Moncho Tarima” (requinto) y Alex Rodríguez (güiro) para la canción “Si va’llover”, pieza que puso al público de pie a bailar y a hacer coro.


Con esa vibra continuó el concierto con la pieza “Azul turquesa” en ritmo de balada. En ese momento, Henry presentó a su próximo y último invitado Duke Amayo. Con la intensidad e histrionismo del cantante, interpretaron la canción “Vueltas”. En dicha pieza se fundían varios ritmos afrocaribeños, sobre todo jamaiquinos. Al terminar, Henry tomó la palabra para presentar a cada uno de los miembros de la banda y a las coristas. Agradeció a las personas que hicieron posible el concierto. Luego invitó tanto a los músicos como a los invitados a pasar al frente para hacer un acto de agradecimiento y despedida. El público pidió otra y fueron complacidos con la pieza “P.R. 1 – No estamos solos”.


Al salir del concierto, el recibidor de la Sala estaba repleto de personas conversando, abrazándose y compartiendo expresiones de lo vivido. Daba gusto ver entre el público la presencia de otros músicos que fueron a apoyar al virtuoso baterista. Henry fue allí a compartir con su familia, amigos y seguidores. Entre abrazos, comentarios sobre el concierto, fotos con él, firma de discos, el músico demostró su humildad y humanismo en un acto que lo hace más grande aún, sabiendo que se debe a su público y a su gente.

El concierto “Henry Cole y Villa Locura: Buscando la vida” fue un manjar explícito y sublime de ritmos musicales, de historias tanto en la música como en la descripción de muchas de las piezas contadas por el propio baterista. Para quienes estuvimos cerca de la tarima, pudimos ver en su rostro sonrisas, pasión y hasta lágrimas. Cada uno de los músicos, coristas e invitados se compenetraron muy bien, dando lo mejor de sí en un disfrute pleno. Fueron dos horas de música sin parar en las que parecía que el tiempo se había detenido. Al salir de allí y caminar hacia el carro aún podía sentir la batería de Henry Cole contándome historias.


Para ver nuestro álbum de fotos del concierto pulsé aquí


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